Año escolar en el extranjero

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La vuelta a casa

...aquí no acaba todo

¡Hola a todos!
Parece mentira que haya llegado a España hace unos días… ¡Todo es tan extraño ahora para mí! Pero empecemos desde el principio…


El trayecto en coche desde casa al aeropuerto fue duro, pero con la compañía de mis padres de acogida todo se hizo mejor. Fue, de alguna manera, casi como un ejercicio de memorización: observaba cómo eran todas las carreteras y todos los sitios que, de algún modo, quizá habían pasado por desapercibidos para mí todos los días, pero esa mañana veía todo como si ya no lo fuese a ver más en mi vida, como si quisiera memorizar cada pequeño detalle que después me recordara a esos lugares porque eran muy especiales para mí (hasta los más pequeños detalles). Pero sin darme cuenta, eso ya lo tenía bien grabado en la mente desde el momento que llegué a Michigan.

El momento de la despedida en el aeropuerto no fue fácil para nada. Aunque eran las 4 de la mañana (ya que teníamos que estar al menos dos horitas antes del vuelo para hacer tranquilamente todos los trámites) y todos estábamos muy cansados, fue muy emotivo, pero no fue un “adiós” o una despedida sin la esperanza de volver a vernos. Fue todo lo contrario: nos despedimos, pero tanto mi familia de acogida como yo sabíamos que nos volveríamos a ver muy pero que muy pronto, porque ahora son mi familia también, y tener una conexión tan fuerte y bonita con gente de la otra punta del mundo es una experiencia preciosa.



Fui de Traverse City a Chicago, después a Washington D.C. y por último a Madrid. El día estaba lleno de vuelos y horas de espera, pero eso no me molestó para nada. Quería aprovechar mis últimos instantes en el país y recordar los buenos momentos que he pasado (y hasta los malos, de los que siempre aprenderé), así que observando en los aeropuertos a todas las personas que corrían de un lado a otro buscando sus puertas de embarque, pensé en lo bonito que es viajar y tener la oportunidad de visitar tantos sitios desconocidos que siempre tendrás en mente el resto de tu vida, y la gente que se conoce gracias a ello, y todas las aventuras que has vivido junto a esas personas. ¡Eso sí que no tiene precio!

Leí una vez que, ya en el último vuelo, nunca hay que pensar en las cosas que habrías querido hacer pero que no has tenido la oportunidad, sino en todas las demás que sí que has hecho y todo lo que has aprendido en este tiempo. Yo, simplemente en 10 meses, he visualizado cómo y cuánto he cambiado como persona, cómo soy ahora una chica más independiente que busca soluciones en los momento más complicados y todas esas buenas y malas experiencias que me han enriquecido tanto en este maravilloso viaje.

Con esto quiero decir que aunque aquí acaba mi viaje, no acaba todo. Seguiré aprendiendo cada día de todo lo que me rodea y volveré a Michigan de nuevo para visitar a aquellas personas que dejé allí pero a las que quiero tanto.

¡Saludos!

Blog de Irene

Irene pasó un curso en Michigan. Nos habla de sus viajes, de los campeonatos deportivos en su high school y de sus competiciones de esquí.

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